Hay relaciones que no se rompen solas: se rompen porque aparece alguien en medio. A veces se sabe con certeza y a veces solo se intuye por los cambios de conducta, los horarios que no cuadran y la distancia que se instala en casa.
Este trabajo corta esa influencia y devuelve la atención de la persona a su relación. No se dirige contra nadie: se dirige a deshacer el enganche que mantiene a tu pareja pendiente de un tercero.
Se suele combinar con una limpieza de la casa, porque en la mayoría de los casos la relación llega desgastada y conviene retirar también lo acumulado durante los meses de conflicto.



